No hay palabras humanas que puedan expresar por completo lo que estamos experimentando en este momento. El lenguaje de nuestros espíritus evoca una respuesta diferente a la que las meras palabras pueden representar. Nuestras emociones cambian de un momento a otro a medida que los acontecimientos se desarrollan; a medida que vemos lo que vemos y escuchamos lo que escuchamos. Nos lamentamos, nos duele, nosotros...


